Equipo Minero

Q1 2019

Equipo Minero continuara presentando la muy respetada editorial que ha ganado admiradores de toda la industria minera Latinoamericana.

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Estabilidad de Taludes 18 w w w . e q u i p o - m i n e r o . c o m medida en particular podría haber pre- visto el alcance y los efectos de dicho evento. El sugirió: • Usar expertos independientes – Deposi- tar demasiada confianza en la experi- encia personal específica al sitio y en los registros históricos puede ser riesgo- so. En el caso del derrumbe Manefay, los expertos externos podrían haber sido capaces de ampliar el conocimien- to de los diferentes modos de falla de los taludes y probablemente no se hab- rían dejado influenciar de una u otra forma por las previas experiencias y pre- juicios del equipo geotécnico de la mina. • Cuestionar los supuestos básicos de su personal – Conocido comúnmente como "llevar un sombrero negro," esto implica facilitar un intercambio de pareceres fran- cos del problema en un ambiente imparcial. • Compartir lo que ha aprendido – La difusión del conocimiento de las car- acterísticas y el comportamiento de los eventos cisne negro puede ayudar a otros a evitar el mismo resultado. En una entrevista telefónica con Equi- po Minero, Ross y Chad Williams, Sub- director de GCE, discutieron sobre cómo las minas pueden desarrollar un sólido programa geotécnico para reconocer y gestionar eficazmente los riesgos de es- tabilidad de los taludes. Según Ross, el personal de ingeniería necesita tener ac- ceso a sólidos datos de entrada geológi- cos que respalden rigurosas evaluaciones y diseños geotécnicos. Esto les permite desarrollar una mejor comprensión de los riesgos que están gestionando. Los ries- gos geotécnicos identificados deben ser ingresados en un registro y se debe asig- nar controles adecuados mediante la met- odología "BowTie" o evaluación similar. Para lograr máxima eficacia, el equi- po geotécnico de una mina deber trabajar estrechamente con el personal de opera- ciones, dijo, preferiblemente con partic- ipación conjunta constante en prácticas y pruebas de monitoreo de estabilidad de taludes. Una herramienta útil para la participación de todo el sitio es un Plan de Respuesta ante Acciones Activadas (TARP, según siglas en inglés), como el iniciado en Bingham Canyon en los meses antes de que ocurriera el desli- zamiento de tierra. El plan comprende un conjunto de niveles de activación de cin- co niveles, codificados por color y califi- cados de 0 (azul, condiciones normales/ estables) a 4 (rojo, derrumbe inminente o en curso). El nivel del TARP diario fue enviado a todos los empleados y contrat- istas. Para cada nivel, había operaciones por separado, gestión e ítems de respues- ta de seguridad/externos, compuestos por actividades predeterminadas que podrían o deberían llevarse a cabo en cada nivel. Además del TARP general, se enviaron TARPs más detallados a los equipos de operaciones y mantención. Tanto Ross como Williams señalaron que ha habido un notorio aumento del interés de los productores mineros sobre los asuntos geotécnicos durante los últi- mos años, con el correspondiente incre- mento en el despliegue de radares y otros equipos de monitoreo de estabilidad de taludes, pero el éxito en esta área en gran parte se debe a tener buenos datos de entrada para el diseño geotécnico riguro- so e ingenieros competentes. Este último factor es probablemente el más crítico en la actualidad, debido a la actual falta de ingenieros geotécnicos cualificados. Es ahí donde los esfuerzos como del GCE de la universidad serán cruciales para satisfacer la demanda, dijo Williams. El plan de estudios propuesto por el cen- tro, cuyo lanzamiento está programa- do para el próximo año, se enfocará en aumentar el número de profesionales egresados en el campo, promover el de- sarrollo profesional para los profesionales existentes, proporcionar capacitación en nuevas tecnologías para monitorear y de- tectar posibles fallas y ayudar a actualizar herramientas y métodos para entender y analizar los riesgos geotécnicos. Parte del enfoque del centro estará dirigido a preparar a los estudiantes para que sean capaces de atacar los problemas de ingeniería de una manera interdiscipli- naria y romper los núcleos organizaciona- les que puedan existir. Como explicó Wil- liams, la falta de personal calificado obliga a los operadores a subcontratar el trabajo geotécnico a empresas de consultoría, lo cual es una práctica perfectamente acept- able, pero provoca que la mayor parte del conocimiento geotécnico de una mina resida fuera de la empresa minera. Al uti- lizar consultores externos a nivel de toda la empresa, existe la posibilidad de que la empresa consultora tenga un amplio con- ocimiento de los problemas geotécnicos de la empresa, pero el personal geotécni- co interno tendrá una visión mucho más limitada de la información disponible. El peligro aquí, según Williams, es que los operadores mineros deben tener capaci- dad para comprender el riesgo que están gestionando dentro de la empresa y dirigir trabajos geotécnicos que no pueden ser objeto de contratación externa. Y, agregó, las empresas consultoras están teniendo sus propias dificultades para encontrar personal cualificado. Otro objetivo del GCE es establecer una base de datos mundial de "moni- toreo de firmas de fallas," que es, básica- mente, la información proporcionada por un equipo de monitoreo geotécnico del sitio antes y después que ocurra la falla de un talud. Tal volumen de información, dice Williams, podría permitir a los inves- tigadores y personal geotécnico comparar la información entre los sitios y tomar me- jores decisiones sobre el diseño, análisis y gestión de riesgos. Otros observadores de la industria han señalado también que es necesario contar con grandes conjun- tos de datos de este tipo para facilitar los esfuerzos de aprendizaje de las máqui- nas, destinados a proporcionar un méto- do computarizado fiable y preciso para la predicción de fallas de taludes en base a la evidencia previa. Sin embargo, la cul- tura corporativa, las inquietudes compet- itivas y los impedimentos legales pueden limitar la accesibilidad y el intercambio de dicha información. Hasta que esos prob- lemas se resuelvan en su mayoría, será difícil generar una base de datos real- mente a nivel mundial, explicó Williams. Más allá de la capacitación técnica y la mejora de las técnicas para la entrega e intercambio de información, los ingenieros del futuro tendrán que aprender a mane- jar el cambio, informó Ross. "Por ejemp- lo, la industria está produciendo 10 veces más cobre anualmente ahora que lo que produjo en la década de 1950. Las minas están empezando en regiones que nunca antes habían sido explotadas y el ritmo de la producción en las minas existentes está aumentando dramáticamente. La tec- nología avanza a un ritmo asombroso. Los ingenieros geotécnicos del futuro necesi- tan saber cómo hacer frente a estos retos, y su capacitación tendrá que venir de una combinación de desarrollo académico me- jorado y profesional continuo." Notas del Editor: Para proporcionar datos de monitoreo de taludes al programa de la universidad o aprender más acerca del GCE, comunicarse con Chad Williams (cpwilliams@email.arizona.edu).

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